Sombras de colores con celofán: un experimento fotográfico junto a la ventana

Celofán cian en un marco proyectando color sobre una cartulina y un cubo blanco

Para conseguir sombras de colores con celofán, coloca una lámina translúcida entre una luz directa y una superficie blanca. La zona coloreada es, en realidad, luz que ha atravesado el material; el borde opaco del soporte sí produce una sombra. Entender esa diferencia te ayudará a colocar el color donde lo necesitas, sin teñir toda la fotografía al editar.

El ejercicio funciona especialmente bien con un objeto blanco mate, una cartulina y una ventana por la que entre sol. No necesitas un estudio. Sí necesitas observar qué recorrido hace la luz y separar tres decisiones: dónde cae la mancha, qué intensidad tiene y qué parte del motivo quieres conservar blanca.

Prepara un montaje que puedas repetir

Reúne una o dos láminas de celofán de colores, cartón, pinzas, cartulina blanca y un objeto sencillo. Puede ser un cubo, una taza sin dibujos o una figura de yeso. El material debe dejar pasar la luz: una cartulina azul opaca no producirá el mismo efecto. Los envoltorios coloreados varían mucho; comprueba primero cómo proyectan sobre un papel blanco.

Recorta una ventana en el cartón y sujeta la lámina por los bordes. Así podrás moverla sin que los dedos entren en la proyección. Apoya el marco de forma estable y deja el teléfono o la cámara fuera de su recorrido. Evita acercar estos materiales a bombillas calientes: con una ventana tienes suficiente para comenzar.

Elige una mesa donde la luz permanezca unos minutos. Si entra sol directo, retira del encuadre los reflejos de objetos brillantes. Si solo hay claridad difusa, haz una prueba antes de montar todo: quizá consigas una zona teñida, pero no un contorno tan definido.

Busca primero la proyección, después coloca el objeto

Empieza con la cartulina vacía. Mueve el marco entre la ventana y el papel hasta reconocer claramente la zona de color. Esta comprobación evita un error habitual: colocar el celofán junto al objeto, pero fuera del trayecto que lo ilumina.

Cuando veas la proyección, introduce el motivo poco a poco. Una mitad blanca y otra coloreada permiten entender el efecto. Si cubres todo el objeto con el mismo color, puede parecer que simplemente lo has pintado o que has cambiado el balance de blancos. Dejar una referencia neutra ayuda a leer la escena.

No hace falta que el soporte salga en la fotografía final. Inclúyelo en una toma del montaje y encuadra después solo el resultado. Conserva ambas: la primera explica cómo lo hiciste y la segunda te permite juzgar composición y luz.

Esquema del recorrido de la luz a través del celofán y de la separación respecto al fondo
Esquema orientativo: cambia la separación manteniendo fija la luz. La forma y el borde dependen del montaje real.

Cambia la distancia sin desmontar la escena

Marca la posición de la cartulina y de la cámara. Acerca el celofán al fondo, fotografía y sepáralo unos centímetros. Observa el contorno y la textura interior de la mancha. El resultado depende del tamaño aparente de la fuente, de la orientación de la lámina y de sus arrugas; no existe una distancia universal que funcione en cualquier ventana.

Con luz solar directa, pequeñas variaciones pueden mantener un borde bastante definido. Una fuente amplia produce transiciones distintas. Compara lo que sucede en tu montaje antes de dar por hecho que separar siempre significa difuminar. Si cambias también la orientación, ya estarás probando dos variables a la vez.

Las arrugas pueden aportar textura o resultar molestas. Para una mancha limpia, tensa la lámina con suavidad. Si buscas un patrón irregular, conserva alguna arruga y observa dónde concentra o desvía la luz. Evita confundir esas variaciones con un fallo de enfoque.

Una capa, dos capas y el color que realmente llega

Haz una primera foto con una sola lámina. Después superpone otra del mismo color sin cambiar los ajustes. Lo normal es que llegue menos luz y la zona se vea más oscura. El cambio exacto depende del material; dos hojas distintas no tienen por qué filtrar de la misma manera.

También puedes cruzar dos colores, pero no esperes las mismas mezclas que al sumar luces de colores. Las láminas filtran lo que atraviesa cada una y la superposición puede oscurecer mucho la escena. Si casi no queda luz, retira una capa antes de intentar rescatarlo aumentando la saturación.

Para una comparación útil, mantén el encuadre, el balance de blancos y la exposición. Si el modo automático aclara la segunda foto, puede ocultar parte de la pérdida de luminosidad. En el móvil, utiliza el bloqueo de exposición cuando esté disponible y comprueba que no se haya desactivado al recomponer.

Comparación de una y dos capas de celofán cian sobre una superficie blanca
Al superponer capas llega menos luz. Mantén los ajustes para apreciar esa diferencia en tus propias pruebas.

Ajusta la cámara para conservar blancos y textura

Enfoca el borde del objeto que quieras mostrar con detalle. Con cámara y trípode, ISO 100 o 200 y f/5,6 pueden servir como punto de partida para un motivo pequeño; adapta el tiempo de exposición a la luz disponible. No son los ajustes del ejemplo ni una receta obligatoria. Si el objeto necesita más profundidad de campo, revisa la nitidez y cierra el diafragma solo lo necesario.

Con el teléfono, toca el motivo para enfocar y reduce un poco el brillo si la cartulina pierde textura. Evita el modo retrato en esta prueba: un recorte computacional puede alterar el borde del celofán o del objeto. Si la cámara elige otra zona, consulta cómo controlar el enfoque con el móvil.

Un balance de blancos fijo facilita comparar las tomas. No neutralices la zona azul como si fuera una dominante indeseada: ese es el color que estás construyendo. Utiliza la parte blanca que queda fuera de la proyección como referencia y vigila que ningún canal de color llegue al límite al revelar.

Qué corregir si el efecto no se entiende

  • El color apenas aparece: comprueba que la luz atraviese la lámina y que el fondo sea claro. Reduce luz ambiente que lave la proyección antes de añadir más capas.
  • Todo parece teñido: deja una zona neutra visible o desplaza el motivo hasta el borde de la mancha.
  • La cartulina queda blanca sin detalle: reduce exposición. Aumentar saturación no recupera textura quemada.
  • Se ve más el marco que el motivo: cambia el encuadre después de documentar el montaje, sin alterar la luz.
  • Las comparaciones no coinciden: revisa si se movió el sol, cambió el modo automático o se inclinó la lámina.

Una práctica de tres fotos y una conclusión concreta

Haz una foto con una lámina, otra con dos capas iguales y una tercera cambiando únicamente la distancia de la lámina al fondo respecto a la primera. Anota posición, ajustes y qué ha cambiado. Al elegir, valora si se entiende mejor el volumen del objeto, no solo cuál tiene el color más intenso.

Después repite la mejor variante con un objeto diferente. Ese pequeño traslado comprueba si has comprendido el montaje. Si te cuesta pasar de una explicación a tu escena, sigue la guía para aplicar un tutorial de fotografía paso a paso. La pregunta final es sencilla: ¿qué cambio te permitió colocar el color donde querías? Guarda la respuesta junto a las fotos para tu próxima práctica.