El bokeh con formas se consigue colocando una plantilla opaca con un pequeño recorte delante del objetivo y desenfocando luces puntuales situadas al fondo. Cuando el montaje funciona, esos puntos pueden adquirir una silueta de corazón, estrella o triángulo. La parte enfocada de la fotografía no se convierte en esa figura.
La dificultad suele estar en tres detalles: el fondo no está suficientemente desenfocado, el recorte es demasiado grande o la plantilla queda descentrada. Vamos a resolverlos por separado, con un objeto quieto antes de intentarlo en un retrato.
Qué equipo facilita el efecto
Necesitas una cámara con objetivo que permita bastante desenfoque, cartulina negra, tijeras, un soporte de cartón y varias luces pequeñas. Un 50 mm luminoso es una opción cómoda, pero el nombre del objetivo no garantiza el resultado. Importan la abertura disponible, la distancia al motivo y la separación del fondo.
Usa una guirnalda LED en buen estado, colocada lejos del objeto, y una lámpara independiente o una ventana para iluminarlo. Las luces decorativas forman el fondo; no tienen que iluminar por sí solas al protagonista. Evita velas junto a cartulina, telas o cables.
En un móvil, el objetivo pequeño y la profundidad de campo pueden dificultar mucho esta técnica. El modo retrato no reproduce necesariamente el comportamiento de una máscara óptica. Si el teléfono no muestra el efecto en la previsualización, no compres accesorios pensando que cualquier modelo lo hará: practica con una cámara que puedas probar primero.
Comprueba el desenfoque antes de recortar nada
Coloca una figurita o una taza cerca de la cámara, sin rebasar la distancia mínima de enfoque del objetivo. Sitúa las luces varios pasos detrás. Abre el diafragma y enfoca el borde del objeto. Deberías ver las luces como manchas desenfocadas, no como bombillas reconocibles.
Si los puntos todavía son pequeños, separa más el fondo o acércate al motivo dentro de los límites del objetivo. No muevas todo a la vez. Haz una fotografía sin plantilla: será la referencia para saber qué cambia después.
Un fondo oscuro ayuda a distinguir las formas, pero no hace falta dejar la habitación completamente a oscuras. Mira también el reparto de las luces: si varias se superponen, sus siluetas pueden confundirse aunque la plantilla esté bien hecha.

Construye una plantilla centrada y segura
Recorta un disco de cartulina negra algo mayor que el frontal del objetivo. Dibuja una figura sencilla en el centro y vacíala con cuidado sobre una base de corte. Empieza por un corazón ancho o una estrella de pocas puntas. Los dibujos con detalles diminutos son difíciles de reconocer una vez desenfocados.
El agujero debe limitar la abertura efectiva vista desde delante. Si es demasiado grande, puede seguir predominando la forma del diafragma; si es demasiado pequeño, perderás mucha luz. Como orientación, la pupila de entrada de un 50 mm a f/2 tiene unos 25 mm de diámetro: un recorte contenido dentro de esa anchura permite comenzar las pruebas. La posición de la máscara y el diseño del objetivo también influyen, por lo que conviene hacer dos tamaños.
Sujeta la cartulina con una funda de cartón que abrace el exterior del objetivo o con un soporte independiente. No pegues cinta sobre el cristal ni introduzcas cartón en mecanismos que se muevan al enfocar. Comprueba que el recorte queda centrado y que la máscara no cae cuando inclinas la cámara.
Coloca la forma y recupera la exposición
Sin mover cámara ni luces, monta la plantilla y observa la imagen ampliada. Mantén la abertura amplia que utilizaste en la prueba inicial. Enfoca el objeto, no las luces del fondo. Un disparador o el temporizador reducen movimientos si trabajas con trípode.
La máscara resta luz. Para un objeto inmóvil puedes alargar el tiempo de exposición; si fotografías a una persona, quizá necesites subir ISO o añadir iluminación al rostro para conservar una velocidad suficiente. No cierres el diafragma para compensar una imagen oscura: perderías todavía más luz y podrías cambiar el efecto.
Controla que las luces no se conviertan en manchas blancas enormes. Reduce su intensidad, cambia la exposición o redistribúyelas si se funden unas con otras. La forma se reconoce mejor cuando tiene espacio alrededor.

Por qué salen corazones cortados o una foto casi negra
- Las luces siguen redondas: comprueba que están desenfocadas y prueba un recorte menor. La plantilla tiene que intervenir en el paso de la luz.
- La forma aparece torcida: gira el soporte y compara. No presupongas que la orientación dibujada se verá igual con cualquier montaje.
- Solo se reconoce en el centro: puede haber recorte de los haces hacia las esquinas. Coloca las luces importantes cerca del centro o prueba otra posición de la plantilla.
- Hay una zona oscura en un lado: revisa el centrado y que el cartón no invada más una parte del frontal.
- El objeto está borroso: comprueba enfoque y movimiento antes de culpar a la figura. La poca luz puede haber alargado demasiado la captura.
Si necesitas recortar después, hazlo para ordenar la composición, no para esconder todos los síntomas de un montaje descentrado. La guía para decidir cuándo mejora una fotografía al recortarla te ayudará a valorar qué contexto puedes perder.
Compara círculo, corazón y estrella con una sola escena
Prepara tres plantillas del mismo tamaño exterior y deja cámara, objeto y luces quietos. Fotografía con cada recorte, ajustando solo lo necesario para mantener un brillo comparable y anotando ese cambio. Guarda también la imagen sin máscara. Así podrás separar la pérdida de luz del cambio de silueta.
Elige la figura que se reconoce sin competir con el motivo. Un corazón enorme detrás de una cara puede robar más atención que un fondo sencillo. El recurso tiene sentido cuando acompaña la intención de la foto, no por aparecer en todas las imágenes de una sesión.
Antes de pasar a otro truco, repite la mejor variante con un objeto diferente. Si ya puedes anticipar dónde enfocar, cómo separar el fondo y qué recorte necesitas, has aprendido algo que puedes trasladar. Para ordenar ese proceso, puedes seguir nuestra práctica de convertir un tutorial en una prueba propia.

